Las Sagradas Estructuras
Con precisión quirúrgica mutilé parte de la coraza de un escarabajo. Ayudado por mi lupa ensamblada al brazo de mi mesa, apunté la luz ámbar al brillante escudo. Saqué un cuadradito crujiente. El pobre escarabajo, que estaba sujetado con un par de pinzas a medida, agitó las patitas y emitió un chirrido que se escuchó bajito, estoy seguro. Te estás pudriendo, amigo, le dije casi susurrando. El cuadrado que te saqué se estaba poniendo marrón como el borde de las hojas enfermas. Una manchita, una fea manchita. Bajo la coraza resecada burbujeó una leve viscosidad. Medí el cuadrado sobre la piel interna de mi antebrazo y corté limpiamente: apenas se dibujó la fina línea de sangre muy retrasada al recorrido del bisturí. Con rapidez desprendí la prótesis, pero el escaraba…
Con precisión quirúrgica mutilé parte de la coraza de un escarabajo. Ayudado por mi lupa ensamblada al brazo de mi mesa, apunté la luz ámbar al brillante escudo. Saqué un cuadradito crujiente. El pobre escarabajo, que estaba sujetado con un par de pinzas a medida, agitó las patitas y emitió un chirrido que se escuchó bajito, estoy seguro. Te estás pudriendo, amigo, le dije casi susurrando. El cuadrado que te saqué se estaba poniendo marrón como el borde de las hojas enfermas. Una manchita, una fea manchita. Bajo la coraza resecada burbujeó una leve viscosidad. Medí el cuadrado sobre la piel interna de mi antebrazo y corté limpiamente: apenas se dibujó la fina línea de sangre muy retrasada al recorrido del bisturí. Con rapidez desprendí la prótesis, pero el escaraba…