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trabajo, produccion y dominio

El mundo que vivimos ahora se diseñó hace décadas. Mirá lo que escribía este tipo cuando YA ERA DEMASIADO TARDE (1970's) (!!!)
Cito del libro "Intercambio Simbólico y Muerte" de J. Baudrillard. Capitulo 1: el fin de la producción; Subcapítulo "El trabajo":
pag. 19. El trabajo es una manera de "marcar" al Otro. Hacerlo "operacional" (o sea, someter). Es descrito como un acto de "TERRORISMO".

"Hay que distinguir lo que no depende sino del modo y lo que depende del código de la producción. Antes de convertirse en elemento de la ley mercantil del valor. la fuerza de trabajo es en primer lugar un estatuto, una estructura de obediencia a un código. Antes de convertirse en valor de cambio o valor de uso, ya es, como cualquier mercancía, el signo de la operación de la naturaleza en valor, aquello por lo que se define la producción, y que es el axioma fundamental de nuestra cultura, y de ninguna otra. Mucho más profundamente que las equivalencias cuantitativas, es éste el mensaje que circula bajo la mercancía: arrancar la naturaleza (y el hombre) de la indeterminación para someterla a la determinación del valor. Lo que podemos constatar en la furia constructiva de los bulldozer, de las autopistas, de las «infraestructuras» en la furia civilizadora de la era productiva, esa furia de no dejar ninguna parcela improductiva, de refrendarlo todo por la producción, incluso sin el estímulo de un aumento de riqueza; producir para marcar, producir para reproducir el hombre marcado. ¿Qué otra cosa es la producción hoy sino ese terrorismo del código?"

pag. 20. En el modo de producción actual (post abandono del estándar oro), no hay distinción entre tiempo de trabajo y tiempo libre. Ambos son unificados como "tiempo productivo" consumible.

"El trabajo (bajo la forma de descanso también) invade toda la vida como represión fundamental, como control, como ocupación permanente en lugares y tiempos regulados conforme a un código omnipresente. Hay que fijar a la gente en todas partes, en la escuela, en la fábrica, en la playa o delante de la T.V., o en el reciclaje; movilización general permanente. Pero este trabajo ya no es productivo en el sentido original: no es más que el espejo de la sociedad, su imaginario, su principio fantástico de realidad. Instinto de muerte. quizá."
misma pagina
"La elección misma del trabajo, la utopía de un trabajo a la medida de cada uno, significa que la suerte está echada, que la estructura de acogida es total. La fuerza de trabajo ya no se vende ni se compra brutalmente, se diseña, se marquetiza, se mercadea; la producción se incorpora al sistema de signos del consumo."

pag. 24: El trabajo no tiene nada que ver con lo "productivo", es indistinto si se produce algo efectivamente o no. Antes, reproducir obediencia, reproducir disponibilidad TOTAL del "trabajador". Cuerpo y alma.

"Hacer «acto» de trabajo como se hace acto de presencia, como se hace acto de obediencia. En este sentido, la prestación es efectivamente inseparable del prestatario. El servicio prestado es la adhesión de cuerpo, de tiempo, de espacio, de materia gris. Que eso produzca o no es indiferente respecto a esa catalogación personal. La plusvalía desaparece evidentemente y el salario cambia de sentido, volveremos sobre ello. No se trata de una «regresión» del capital hacia el feudalismo, es el paso a la dominación real, es decir, a la demanda y a la requisa total de las personas. A eso tienden todos los esfuerzos de «retotalizar» el trabajo: tienden a hacer de él un servicio total del cual el prestatario esté cada vez menos ausente y cada vez más implicado personalmente."
A los Morenistas:
"Como la utopía californiana de la disolución cibernética de la metrópolis terciaria: el trabajo distribuido a domicilio mediante comoutadora. Pulverización del trabajo en todos los poros de la sociedad y de la vida cotidiana. No solamente la fuerza de trabajo sino el espacio-tiempo del trabajo deja de existir: la sociedad no consiste sino en un solo continuum del proceso del valor. El trabajo se ha convertido en el modo de vida. Contra esta ubicuidad del capital. de la plus-valía y del trabajo, ligada a su desaparición en cuanto tales, de nada sirve resucitar los muros de la fábrica, la edad de oro de la fábrica y de la lucha de clases. El obrero alimenta en lo sucesivo la quimera de la lucha, como el policía alimenta la quimera de la represión." (nota al pie, 26-27)

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