En las afueras de la ciudad, cuando la noche ya ha cubierto los caminos, una cálida luz llama vuestra atención.
Frente a vosotros se alza una taberna. Las llamas de las antorchas iluminan el cartel sobre la puerta, donde una flecha dibujada acompaña un nombre bastante peculiar:
“Taberna del Flechazo en la Rodilla”
Desde el interior llegan gritos, risas y canciones desafinadas. A través de las ventanas pueden distinguirse siluetas levantando jarras y chocándolas entre sí, celebrando quién sabe qué. Una columna de humo asciende desde la chimenea, prometiendo comida caliente, bebida y, quizás, un merecido descanso después del camino.
Antes de entrar, alguien se encuentra junto a la puerta.
Es un muchacho pequeño, vestido con ropas sencillas. Al veros, sonríe y hace un gesto de bienvenida.
>—¡Bienvenido al Flechazo en la Rodilla! Pase y póngase cómodo, viajero. Aquí puede beber y comer, descansar, buscar información o simplemente contar historias de sus viajes.
Al cruzar la puerta descubrís que la taberna es mucho más grande de lo que parecía desde afuera. Mesas repletas de viajeros ocupan el salón. Hay héroes descansando junto a mercenarios, aventureros intercambiando rumores y algún que otro ratero intentando pasar desapercibido.
Claramente, este lugar es un punto de encuentro para todo aquel que tenga un camino por recorrer.
Al fondo, detrás de una enorme barra de madera, un hombre barbudo y panzón os observa mientras frota con un pedazo de tela una jarra de madera vacía.
Levanta la mirada.
>—Dime… ¿qué buscas?
Frente a vosotros se alza una taberna. Las llamas de las antorchas iluminan el cartel sobre la puerta, donde una flecha dibujada acompaña un nombre bastante peculiar:
“Taberna del Flechazo en la Rodilla”
Desde el interior llegan gritos, risas y canciones desafinadas. A través de las ventanas pueden distinguirse siluetas levantando jarras y chocándolas entre sí, celebrando quién sabe qué. Una columna de humo asciende desde la chimenea, prometiendo comida caliente, bebida y, quizás, un merecido descanso después del camino.
Antes de entrar, alguien se encuentra junto a la puerta.
Es un muchacho pequeño, vestido con ropas sencillas. Al veros, sonríe y hace un gesto de bienvenida.
>—¡Bienvenido al Flechazo en la Rodilla! Pase y póngase cómodo, viajero. Aquí puede beber y comer, descansar, buscar información o simplemente contar historias de sus viajes.
Al cruzar la puerta descubrís que la taberna es mucho más grande de lo que parecía desde afuera. Mesas repletas de viajeros ocupan el salón. Hay héroes descansando junto a mercenarios, aventureros intercambiando rumores y algún que otro ratero intentando pasar desapercibido.
Claramente, este lugar es un punto de encuentro para todo aquel que tenga un camino por recorrer.
Al fondo, detrás de una enorme barra de madera, un hombre barbudo y panzón os observa mientras frota con un pedazo de tela una jarra de madera vacía.
Levanta la mirada.
>—Dime… ¿qué buscas?