El general dijo que para una revolución se necesitan un ideólogo y realizador y cien mil predicadores. ¿En el presente, quien puede conducir ese proceso? ¿Existe o existirá alguien a la altura? ¿Tendremos que hacerlo por otros medios?
Se necesita una preparación humana y técnica que son la base de la realización. Los mas aptos para llevar a cabo esta tarea son los militantes, porque tienen la convicción y los principios. A eso es necesario sumarle formación técnica, intelectual y política, según afinidades del individuo y utilidad movimentistica. Idealmente esto tiene que ser conducido y tener un alto grado de organización para llegar mas lejos. Es difícil esta construcción a partir de la fragmentación actual del movimiento en organizaciones independientes con intereses particulares que adoptan la unidad solo en términos electorales.
Es menester lograr una armonía entre el plano político y el técnico. Los lugares estratégicos lo tienen que ocupar ambos. Quien no debe ocuparlos son aquellos que obtuvieron un sitio por el mero hecho de militar, ser familiar o por devolución de favores. Exigimos virtud y aptitud: primero la Patria.
Naturalmente, es tarea incial realizar un estudio exhaustivo de las necesidades que tiene el país, a nivel nacional, provincial y municipal. Ahí es útil la colaboración militante, que, conducida por un conductor, va a lograr realizar la recolección de datos y estadísticas que permitan reconocer las necesidades y problemas para realizar los cambios pertinentes.
Entonces, hay que estudiar y evaluar exhaustivamente las necesidades y los problemas argentinos como primer paso. Economía, educación, infraestructura, geopolítica, sistema impositivo, judicial, político, etc. Hay que hacer uso de militantes y compatriotas que quieran colaborar para esta primera etapa, convencer a los profesionales en las distintas áreas se vuelve una necesidad para mayor conocimiento y sintonía.
Porque: de la necesidad económica que requiere un determinado sector industrial se desprende la necesidad de una infraestructura acorde para eficientizar y potenciar su uso, junto a la mejoría logística en caso de que lo requiera para exportación, transporte o cadenas de suministro. Geopolítica a nivel estatal para garantizar la soberanía en ese sector estratégico y la consecuente autonomía. Y en términos educativos se trata de formar la materia gris para que ocupen los puestos de trabajo.
Obtenidos los informes que documenten las necesidades y problemas el general nos explica cómo proceder: “sensibildad e imaginación base para ver, ver base para apreciar, apreciar base para resolver, resolver base para actuar.”
Es asi que requerimos materia gris capaz de apreciar los problemas con precisión y sea capaz de determinar estrategias adecuadas para la resolución de los casos, de esta manera la ejecución es fácil.
Entonces, el objetivo inicial es denudar la argentina, estudiarla y conocerla. Serán necesarios miles de patriotas que quieran la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo.
El estado actual del movimiento no es bueno. Da la sensación que lo que se conoce como fuerza patria circunstancialmente-porque en cada elección cambia de nombre-y, los que nos sentimos verdaderos peronistas tenemos disputas e intereses contrapuestos. Ahí se introduce un problema de otro orden: la infiltración ideológica, por un lado, y la imperialista por el otro. Surge la pregunta: ¿hay que depurar el movimiento?
¿Que podemos hacer desde una unidad básica? Iniciar el recorrido. Profundizar en la preparación humana y técnica, comenzar con la realización. Confeccionar proyectos útiles, elaborar ideas, pensar mucho, tener ya parte del camino empedrado para cuando nuestra generación este en los lugares en los que se definen las cosas. Tenemos la tarea de devolverle el justicialismo al pueblo.
Todos los compañeros reconocen que la argentina esta mal y el movimiento peronista esta mal, eso no es una novedad. El punto es si hacemos algo para cambiarlo. El movimiento peronista esta desdibujado, no es lo que fue y no parece que la cúpula quiera reorientarlo. Hoy vemos como nuestra alianza electoral busca encontrar su identidad discursiva y estética en el nacionalismo, pero que en los hechos es sumisión. La obra de Peron parece letra muerta y nosotros buscamos revivirla. Las grandes hazañas llevan tiempo. Mientras tanto los justicialistas decimos: matemos al peronismo, revivamos a Peron. Elegimos un destino común.
Se necesita una preparación humana y técnica que son la base de la realización. Los mas aptos para llevar a cabo esta tarea son los militantes, porque tienen la convicción y los principios. A eso es necesario sumarle formación técnica, intelectual y política, según afinidades del individuo y utilidad movimentistica. Idealmente esto tiene que ser conducido y tener un alto grado de organización para llegar mas lejos. Es difícil esta construcción a partir de la fragmentación actual del movimiento en organizaciones independientes con intereses particulares que adoptan la unidad solo en términos electorales.
Es menester lograr una armonía entre el plano político y el técnico. Los lugares estratégicos lo tienen que ocupar ambos. Quien no debe ocuparlos son aquellos que obtuvieron un sitio por el mero hecho de militar, ser familiar o por devolución de favores. Exigimos virtud y aptitud: primero la Patria.
Naturalmente, es tarea incial realizar un estudio exhaustivo de las necesidades que tiene el país, a nivel nacional, provincial y municipal. Ahí es útil la colaboración militante, que, conducida por un conductor, va a lograr realizar la recolección de datos y estadísticas que permitan reconocer las necesidades y problemas para realizar los cambios pertinentes.
Entonces, hay que estudiar y evaluar exhaustivamente las necesidades y los problemas argentinos como primer paso. Economía, educación, infraestructura, geopolítica, sistema impositivo, judicial, político, etc. Hay que hacer uso de militantes y compatriotas que quieran colaborar para esta primera etapa, convencer a los profesionales en las distintas áreas se vuelve una necesidad para mayor conocimiento y sintonía.
Porque: de la necesidad económica que requiere un determinado sector industrial se desprende la necesidad de una infraestructura acorde para eficientizar y potenciar su uso, junto a la mejoría logística en caso de que lo requiera para exportación, transporte o cadenas de suministro. Geopolítica a nivel estatal para garantizar la soberanía en ese sector estratégico y la consecuente autonomía. Y en términos educativos se trata de formar la materia gris para que ocupen los puestos de trabajo.
Obtenidos los informes que documenten las necesidades y problemas el general nos explica cómo proceder: “sensibildad e imaginación base para ver, ver base para apreciar, apreciar base para resolver, resolver base para actuar.”
Es asi que requerimos materia gris capaz de apreciar los problemas con precisión y sea capaz de determinar estrategias adecuadas para la resolución de los casos, de esta manera la ejecución es fácil.
Entonces, el objetivo inicial es denudar la argentina, estudiarla y conocerla. Serán necesarios miles de patriotas que quieran la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo.
El estado actual del movimiento no es bueno. Da la sensación que lo que se conoce como fuerza patria circunstancialmente-porque en cada elección cambia de nombre-y, los que nos sentimos verdaderos peronistas tenemos disputas e intereses contrapuestos. Ahí se introduce un problema de otro orden: la infiltración ideológica, por un lado, y la imperialista por el otro. Surge la pregunta: ¿hay que depurar el movimiento?
¿Que podemos hacer desde una unidad básica? Iniciar el recorrido. Profundizar en la preparación humana y técnica, comenzar con la realización. Confeccionar proyectos útiles, elaborar ideas, pensar mucho, tener ya parte del camino empedrado para cuando nuestra generación este en los lugares en los que se definen las cosas. Tenemos la tarea de devolverle el justicialismo al pueblo.
Todos los compañeros reconocen que la argentina esta mal y el movimiento peronista esta mal, eso no es una novedad. El punto es si hacemos algo para cambiarlo. El movimiento peronista esta desdibujado, no es lo que fue y no parece que la cúpula quiera reorientarlo. Hoy vemos como nuestra alianza electoral busca encontrar su identidad discursiva y estética en el nacionalismo, pero que en los hechos es sumisión. La obra de Peron parece letra muerta y nosotros buscamos revivirla. Las grandes hazañas llevan tiempo. Mientras tanto los justicialistas decimos: matemos al peronismo, revivamos a Peron. Elegimos un destino común.