Supongo que para la cognición libertariana confrontativa soy un “zurdo”. Derecha-izquierda es una muleta categórica obsoleta, resucitada y capitalizada este siglo por la trampa subjetiva de la batasha cudtudal. Pero la voy a aceptar por hoy, porque así de baja está la vara. Supongamos que soy zurdo
A mí no me hizo zurdo la escuela ni la universidad. A mí no me hizo zurdo un profesor, ni un amigo, ni un familiar. No me hizo zurdo un libro, no me hizo zurdo un político, no me hizo zurdo un artista, una banda, una película, un programa de televisión
A mí me hizo zurdo que el 2019, al día siguiente de que Macri perdiera en las elecciones primarias, el peso se devaluó
A mí me hace zurdo que hoy se haya devaluado el real
A mí me rompe soberanamente las pelotas que “LOS MERCADOS” reaccionen mal, cada vez más rápido y más drásticamente, en cada elección donde gane un cuadro político con un mínimo de responsabilidad social. Me revienta que un gordo mirando gráficos en un monitor tenga el poder de sabotear mí calidad de vida según una proyección de rentabilidad de otro gordo que jamás puso un pié en el país en cuestión.
Me resulta moralmente execrable la visión mercantilista escatologica, que ve en estas fluctuaciones de valor un orden divino por encima de la voluntad civil de un país, en lugar de la superestructura completamente artificial y abstracta de voluntades ludópatas y esquizofrénicas exentas de toda responsabilidad ética, que es el mercado bursátil global
Y sobre todo me pasó por el quinto forro del orto a los discapacitados sociales que ven este atropello extorsivo y lo primero que atinan a decir es que “es culpa de los ndm que no saben votar”. Esa gente, te juro, es la que me volvió completamente sovietico. Su necedad autista me hizo perder toda la fe que me quedaba en el liberalismo. Quiero intervención, quiero estado, quiero que la plata se subordine al bienestar social.
A mí no me hizo zurdo la escuela ni la universidad. A mí no me hizo zurdo un profesor, ni un amigo, ni un familiar. No me hizo zurdo un libro, no me hizo zurdo un político, no me hizo zurdo un artista, una banda, una película, un programa de televisión
A mí me hizo zurdo que el 2019, al día siguiente de que Macri perdiera en las elecciones primarias, el peso se devaluó
A mí me hace zurdo que hoy se haya devaluado el real
A mí me rompe soberanamente las pelotas que “LOS MERCADOS” reaccionen mal, cada vez más rápido y más drásticamente, en cada elección donde gane un cuadro político con un mínimo de responsabilidad social. Me revienta que un gordo mirando gráficos en un monitor tenga el poder de sabotear mí calidad de vida según una proyección de rentabilidad de otro gordo que jamás puso un pié en el país en cuestión.
Me resulta moralmente execrable la visión mercantilista escatologica, que ve en estas fluctuaciones de valor un orden divino por encima de la voluntad civil de un país, en lugar de la superestructura completamente artificial y abstracta de voluntades ludópatas y esquizofrénicas exentas de toda responsabilidad ética, que es el mercado bursátil global
Y sobre todo me pasó por el quinto forro del orto a los discapacitados sociales que ven este atropello extorsivo y lo primero que atinan a decir es que “es culpa de los ndm que no saben votar”. Esa gente, te juro, es la que me volvió completamente sovietico. Su necedad autista me hizo perder toda la fe que me quedaba en el liberalismo. Quiero intervención, quiero estado, quiero que la plata se subordine al bienestar social.