En 2003, con 11 años, vi por primera vez un Nokia 1100 de un amigo, apretó un botón y se encendió la linterna. Fue magia pura. Pensé: "fua, estamos en el futuro". Lo que vino después nos cambió a todos: nuestra forma de pensar, sentir, aburrirnos y existir.
Los que nacimos aprox a principios de los 90 fuimos la última generación que supo aburrirse de verdad. Ese aburrimiento era el precio de algo que ya no existe: silencio mental, ese espacio donde las ideas crecen solas. Pasábamos horas dibujando, inventando historias, mirando una nube a ver que forma tenía. Todo eso nació del vacío, no del estímulo constante. Hoy ese vacío no existe: apenas aparece el mínimo aburrimiento, el celular está ahí, como un tic nervioso.
Hoy vemos a grandes y a chicos viendo videos de 15-30 segundos que se encadenan sin pausa. Mis sobrinos no pueden ver un capítulo entero de un dibujito... Les entrenaron el cerebro para esperar recompensas rápidas. Somos parte de un experimento masivo no consentido donde el laberinto tiene forma de scroll infinito.
Y vos tampoco podés dejar de scrollear, gordo, y no es falta de voluntad: hay equipos de neurocientíficos y programadores diseñando exactamente eso. El mecanismo es el refuerzo variable, no sabes si el próximo video va a ser aburrido o lo mejor que viste en tu vida, igual que una maquina tragamonedas, te activan circuitos de recompensa como una conducta adictiva. Tu atención sostenida vale millones.
Creo que todo empeoró desde la pandemia. Encerrados lo único que teníamos eran pantallas. TikTok explotó en esa época, los Reels nacieron en cuarentena. Y cuando terminó el encierro, ya no pudimos volver, el músculo de la atención se atrofió.
Guía que me sirvió para recuperar la atención:
1. Hay una práctica zen muy simple: te sentas, te concentras en la respiración, te distraes, y volves a enfocarte... No se trata de poner "la mente en blanco", sino de notar las distracciones y volver.
2. Hace que scrollear sea más difícil que no hacerlo. Pone límites de tiempo por app en el celular (Instagram, TikTok, etc, también en Temu/Shein, ojo con esa...). Sacá el celular de la mesita de luz, usá un celular viejo solo como despertador, o comprate un despertador de verdad. El celular en la cama es droga.
3. Dividí el problema en partes chicas: "Hoy no abro Instagram antes del mediodía", en vez de "nunca más uso redes sociales".
4. Crea zonas libres de pantallas: el desayuno, la primera hora después de despertarte, la última hora antes de dormir.
5. Practica el aburrimiento intencional. Diez minutos por día sin hacer nada: ni leer, ni música, ni scroll. Al principio es insoportable, tu cerebro va a pedir estímulo. Con el tiempo, ahí aparecen las ideas que no tenían espacio para salir.
6. Desactiva (casi) todas las notificaciones, cada una es como un impuesto sobre tu atención.
7. Usa la tecnología a tu favor. Aprovecha la IA, no es el enemigo, su mal uso si. Te puede servir para resumir textos largos, para generar ideas cuando estás trabado, organizar proyectos en pasos chicos, crear cosas, lo que sea. La trampa es dejar que piense por vos en vez de usarla para amplificar tus propios pensamientos.
Gurdjieff, un místico armenio bastante polémico, decía que el humano funciona como una máquina que responde a estímulos como autómata, condicionado por influencias externas. Pero también decía que podemos volvernos conscientes de esa mecanicidad, con práctica, encontrando el espacio entre el estímulo y la respuesta. No todo el tiempo, pero cada vez más seguido. Creo que de eso se trata todo esto: no de vivir desconectados, sino de recuperar la capacidad de elegir y prestar atención, qué consumir, y cuándo parar.
Todo se tata de mejorar el software mental. Tu cerebro es una máquina de procesamiento de información, funciona mejor bien configurada, sin sobrecargas y limpia de basura. Podés instalarle mejores hábitos, desinstalar los que no sirven, y sobre todo elegir qué inputs dejás entrar. Sé vos el admin, gordo.
Los que nacimos aprox a principios de los 90 fuimos la última generación que supo aburrirse de verdad. Ese aburrimiento era el precio de algo que ya no existe: silencio mental, ese espacio donde las ideas crecen solas. Pasábamos horas dibujando, inventando historias, mirando una nube a ver que forma tenía. Todo eso nació del vacío, no del estímulo constante. Hoy ese vacío no existe: apenas aparece el mínimo aburrimiento, el celular está ahí, como un tic nervioso.
Hoy vemos a grandes y a chicos viendo videos de 15-30 segundos que se encadenan sin pausa. Mis sobrinos no pueden ver un capítulo entero de un dibujito... Les entrenaron el cerebro para esperar recompensas rápidas. Somos parte de un experimento masivo no consentido donde el laberinto tiene forma de scroll infinito.
Y vos tampoco podés dejar de scrollear, gordo, y no es falta de voluntad: hay equipos de neurocientíficos y programadores diseñando exactamente eso. El mecanismo es el refuerzo variable, no sabes si el próximo video va a ser aburrido o lo mejor que viste en tu vida, igual que una maquina tragamonedas, te activan circuitos de recompensa como una conducta adictiva. Tu atención sostenida vale millones.
Creo que todo empeoró desde la pandemia. Encerrados lo único que teníamos eran pantallas. TikTok explotó en esa época, los Reels nacieron en cuarentena. Y cuando terminó el encierro, ya no pudimos volver, el músculo de la atención se atrofió.
Guía que me sirvió para recuperar la atención:
1. Hay una práctica zen muy simple: te sentas, te concentras en la respiración, te distraes, y volves a enfocarte... No se trata de poner "la mente en blanco", sino de notar las distracciones y volver.
2. Hace que scrollear sea más difícil que no hacerlo. Pone límites de tiempo por app en el celular (Instagram, TikTok, etc, también en Temu/Shein, ojo con esa...). Sacá el celular de la mesita de luz, usá un celular viejo solo como despertador, o comprate un despertador de verdad. El celular en la cama es droga.
3. Dividí el problema en partes chicas: "Hoy no abro Instagram antes del mediodía", en vez de "nunca más uso redes sociales".
4. Crea zonas libres de pantallas: el desayuno, la primera hora después de despertarte, la última hora antes de dormir.
5. Practica el aburrimiento intencional. Diez minutos por día sin hacer nada: ni leer, ni música, ni scroll. Al principio es insoportable, tu cerebro va a pedir estímulo. Con el tiempo, ahí aparecen las ideas que no tenían espacio para salir.
6. Desactiva (casi) todas las notificaciones, cada una es como un impuesto sobre tu atención.
7. Usa la tecnología a tu favor. Aprovecha la IA, no es el enemigo, su mal uso si. Te puede servir para resumir textos largos, para generar ideas cuando estás trabado, organizar proyectos en pasos chicos, crear cosas, lo que sea. La trampa es dejar que piense por vos en vez de usarla para amplificar tus propios pensamientos.
Gurdjieff, un místico armenio bastante polémico, decía que el humano funciona como una máquina que responde a estímulos como autómata, condicionado por influencias externas. Pero también decía que podemos volvernos conscientes de esa mecanicidad, con práctica, encontrando el espacio entre el estímulo y la respuesta. No todo el tiempo, pero cada vez más seguido. Creo que de eso se trata todo esto: no de vivir desconectados, sino de recuperar la capacidad de elegir y prestar atención, qué consumir, y cuándo parar.
Todo se tata de mejorar el software mental. Tu cerebro es una máquina de procesamiento de información, funciona mejor bien configurada, sin sobrecargas y limpia de basura. Podés instalarle mejores hábitos, desinstalar los que no sirven, y sobre todo elegir qué inputs dejás entrar. Sé vos el admin, gordo.