...empezaste a notar que habia una correlación entre los otakus y la nenecha anti patria? yo me di cuenta cuando tenia un laburito medio pelo y aún así ahorrando todo el año me alcanzó para irme 14 dias a Europa, o al menos eso me hicieron creer los gobiernos populistas. En ese entonces Macri hacia muy pocas cadenas nacionales totalmente empastillado, y el Covid era solo un reflejo en los lentes de Bill Gates.
Recuerdo también el invierno del Kirchnerismo, cuando procastinaba la tesis que nunca iba a entregar leyendo en vivo y en directo la interminable competencia de gansadas progre-identitarias en Tumblr, un sitio donde se intercalaban gifs porno con incendiarios debates entre transgeneros y feministas radicales sobre el derecho de uso de los baños publicos, todo ascepticamente contenido dentro de un zoologico virtual muy lejos de los ojos normies. Yo me desternillaba de la risa, pero por dentro pensaba: ¡chispas! ojala la CIA no este usando esto como laboratorio para una forma avanzada de guerra psicológica y manipulación electoral a gran escala.
Y como olvidarme de aquel hermoso verano cuando me dí cuenta de que Oktubre de los Redondos era, en efecto, un álbum de post-punk. Estaba flaco, tenia el pelo largo y garchaba como un semental, pero por alguna razón estaba obsesionado con la idea de que se escuche Canción Para Naufragios en la BBC4 de Londres. Subí el disco entero a Youtube en 480p y lo intercale en una playlist con Chameleons, the Comsat Angels y Sad Lovers & Giants, con la esperanza de que le llegue al algoritmo de un viejo gótico de Sheffield y desencadenar un efecto bola de nieve de soft power conurbano que finalmente nos lleve a recuperar las Malvinas. Lo único que conseguí fue que cada 1/10 se me llene la casilla de rolingas escribiendo DE REGRESO A OCTUBREEEEE.
Es al pedo, y en realidad siempre lo supe. Lo supe desde que tenía 10 años y en el aeropuerto de Philadelphia vi como las fuerzas de seguridad cagaron a tiros a un tipo con peluca y camisa floreada. Esa imagen quedo grabada en mis ojos azules de pequeño Bruce Willis, y con ella sobrevino la certeza de que es todo al pedo, no se puede advertir, no se puede hacer nada. Aunque escribas mil posteos, aunque hagas 100 podcasts, aunque grabes 10 discos, todas estas cosas que viste venír serán ignoradas y posteriormente hipersticionadas en la red social de un mogólico sudafricano
Recuerdo también el invierno del Kirchnerismo, cuando procastinaba la tesis que nunca iba a entregar leyendo en vivo y en directo la interminable competencia de gansadas progre-identitarias en Tumblr, un sitio donde se intercalaban gifs porno con incendiarios debates entre transgeneros y feministas radicales sobre el derecho de uso de los baños publicos, todo ascepticamente contenido dentro de un zoologico virtual muy lejos de los ojos normies. Yo me desternillaba de la risa, pero por dentro pensaba: ¡chispas! ojala la CIA no este usando esto como laboratorio para una forma avanzada de guerra psicológica y manipulación electoral a gran escala.
Y como olvidarme de aquel hermoso verano cuando me dí cuenta de que Oktubre de los Redondos era, en efecto, un álbum de post-punk. Estaba flaco, tenia el pelo largo y garchaba como un semental, pero por alguna razón estaba obsesionado con la idea de que se escuche Canción Para Naufragios en la BBC4 de Londres. Subí el disco entero a Youtube en 480p y lo intercale en una playlist con Chameleons, the Comsat Angels y Sad Lovers & Giants, con la esperanza de que le llegue al algoritmo de un viejo gótico de Sheffield y desencadenar un efecto bola de nieve de soft power conurbano que finalmente nos lleve a recuperar las Malvinas. Lo único que conseguí fue que cada 1/10 se me llene la casilla de rolingas escribiendo DE REGRESO A OCTUBREEEEE.
Es al pedo, y en realidad siempre lo supe. Lo supe desde que tenía 10 años y en el aeropuerto de Philadelphia vi como las fuerzas de seguridad cagaron a tiros a un tipo con peluca y camisa floreada. Esa imagen quedo grabada en mis ojos azules de pequeño Bruce Willis, y con ella sobrevino la certeza de que es todo al pedo, no se puede advertir, no se puede hacer nada. Aunque escribas mil posteos, aunque hagas 100 podcasts, aunque grabes 10 discos, todas estas cosas que viste venír serán ignoradas y posteriormente hipersticionadas en la red social de un mogólico sudafricano