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opiniones sobre un texto

el gordo que publico un cuento me inspiró a compartir también algo que escribí. acepto comentarios, críticas e insultos también si les pinta

Agujero Negro

En la quietud de esta noche permanente, extiendo mis brazos hacia lo infinito. Mi rol en este mundo no es otro que devorar, mientras el tiempo y la deidad de turno me lo permitan, todo aquello que cruce por mi camino. Soy eterno mientras la materia a mi alrededor exista, y soy infalible mientras algo haya para aniquilar. Soy un destructor por naturaleza. El silencio es mi único testigo, juez de la tarea maldita que se me ha adjudicado. Soy como un rey Midas que todo lo que toca lo arruina.

Otros hay como yo, esparcidos por el resto del universo. Todos igual de condenados, todos ejecutando la misma condena. Mientras la vida exista, allí habrá uno de nosotros para destruirla.

Muchos también han hecho el esfuerzo de interpretarnos, de darle sentido a lo que ejecutamos. Cierto es que hay un orden, y nada es aleatorio. Mi trabajo es una espiral descendente. Lo que queda atrapado en mí atraviesa una pena insalvable, dolorosa, casi eterna. Aquello que es materia viva ha de revivirse a sí misma en el vórtice que lleva a su destrucción. Cada vuelta a la espiral es un recuerdo de las vueltas pasadas, de lo ya vivido, de lo que ya ha sido tormento anterior, y soy yo el artista detrás de esa creación aberrante. A cada paso que la vida da, acelera hacia mí. Cada segundo que pasa es un segundo perdido. Y en los pasos finales, todo se repite a sí mismo de manera fugaz. Lo que fue el inicio de la espiral vuelve como farsa, lo repetido parodia a lo mil veces repetido, y las coincidencias con el propio pasado se vuelven frenéticas. Aquello que antes vivía es presa del vértigo, de la incertidumbre. Y en el paso final, la verdad oculta le es revelada. El punto de contacto entre cada milímetro de la espiral se convierte en uno, y dictamina el juicio final.

Lamento, en la medida que puede contener lamento algo como yo, la tarea que me ha sido adjudicada. Yo también vivo, pero mi vida está dedicada a destruir. Y sólo verá el fin cuando nada haya para agregar a mis infinitos círculos concéntricos, a la destrucción planificada que imprimo en el vacío interminable. Soy un agujero negro, y en la quietud de esta noche permanente extiendo mis brazos hacia lo infinito. Pero también ruego por que el fin esté cerca. Nada más quiero agregar a los círculos infernales que componen esta tortura. Porque soy consciente de mi condición, y porque espero que en mis suspiros de agonía las deidades que fabrican el destino hallen condiciones para perdonar. El silencio es mi único testigo, y lo rompo para clamar por piedad. Nada quiero agregar a esta espiral, y por única vez imploro descansar en paz.
Gordo, soy el gordo del cuento anterior. Que bueno que te hayas copado en publicar esto.
Me gustó mucho la idea y el tono de lo que hiciste.
Te daría un consejo parecido al que me dieron a mí en su momento, es un poco redundante el que el agujero negro repita tanto la idea del peso y la carga de su tarea.
La verdad, tenés muy buenas ideas, solo sería corregir eso.
Según ví, la ortografía y el ritmo están bien excluyendo eso que te dije.
En mi lugar, quíza también cambiaría el título, para que el lector se vaya dando cuenta de que estás hablando de un agujero negro, uno se da cuenta rápido y le añadiría un plus.
Eso, un abrazo gordo

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