Suena re hippie, lo sé. Pero les juro que nada que ver.
Viví toda mi vida con problemas de cervicales. Contracturas constantes, dormir mal, viajes arruinados. Probé traumatólogo, sesiones de kinesiología, todo lo que una obra social te puede ofrecer. Pero a mis 37 años descubrí el yoga y les juro que salí de la primera clase sin dolores. No lo podía creer.
No crean que es todo saludar al sol y agradecer a la pachamama. Es un ejercicio. Y de verdad que nunca sentí un cambio tan claro. Nunca mas piso un centro de kinesiología para esas sesiones pedorras de aparatitos que no hacen nada.
Avívense, gordos.
Viví toda mi vida con problemas de cervicales. Contracturas constantes, dormir mal, viajes arruinados. Probé traumatólogo, sesiones de kinesiología, todo lo que una obra social te puede ofrecer. Pero a mis 37 años descubrí el yoga y les juro que salí de la primera clase sin dolores. No lo podía creer.
No crean que es todo saludar al sol y agradecer a la pachamama. Es un ejercicio. Y de verdad que nunca sentí un cambio tan claro. Nunca mas piso un centro de kinesiología para esas sesiones pedorras de aparatitos que no hacen nada.
Avívense, gordos.